HAITI NOS NECESITA. EL EFIP tiene una campaña de solidaridad.
El país más pobre de América ha sufrido su peor catástrofe natural. Haití, acostumbrado a los huracanes, a los dictadores, a la pobreza endémica, a los golpes de Estado, a las insurrecciones populares, a los saqueos y a toda clase de plagas, se estremeció a las 16.53 hora local del martes cuando un terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter, y con epicentro a sólo 15 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe y a 10 kilómetros de profundidad, hizo temblar la tierra durante más de un minuto: piedra tras piedra, rancho tras rancho, edificio tras edificio. Quedó la absoluta nada.
Su primer ministro, Jean Max Bellerive, se atrevió ayer a ofrecer un primer balance estimativo a la cadena de televisión CNN: «Cientos de miles de muertos». Apocalíptico, de confirmarse. La cifra fue matizada más tarde por el propio presidente, René Préval, a la CNN. La estimó «entre 30.000 y 50.000 muertos... otros dicen que cientos de miles... No lo sé», aunque reconoció carecer de fuentes fiables. El terremoto habría afectado a tres millones de personas (un tercio de la población), según el Gobierno.
El EFIP tanto en San Francisco (Zulia), a través de la brigada ambientalista del Barrio La Polar y en su sede principal de Artigas (Caracas), está haciendo un llamado de Solidaridad con el pueblo haitiano. Para tal fin, estamos recibiendo hasta este 29 d enero, todo tipo de colaboraciones: útiles de aseo personal, pañales, fórmulas lácteas, alimentos perecederos (enlatados), entre otros artículos, que puedan aportar las comunidades cercanas, y cualquier persona que lo desee, para luego hacerlo llegar a Haití, a través de la Embajada u otras organizaciones no gubernamentales que estamos contactando.
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